miércoles, 10 de agosto de 2011

Datos de viaje Udaipur.

Aquí nos alojamos en el Panorama Guest house www.panoramaguesthouse.in Está ubicado en el lado del lago frente al palacio. Esta zona es una parte más tranquila de la ciudad y está a tan solo 5 minutos del centro neurálgico cruzando un puente. El sitio está bien, habitaciones grandes con AA por 700 rps y si le quieres añadir vistas al lago 800 rps. En la azotea del edificio tienen un restaurante bastante apañado y con unas interesantes vistas de la ciudad. Otra ventaja del hotel es que tiene wifi gratis en todo el edifico, pudiéndote conectar desde tu habitación.
A diferencia de otros sitios donde nos hemos alojado en este viaje, tengo que decir que el personal aquí solo es correcto, tirando en ocasiones a un poco sotillas.
El curso de cocina lo contratamos en la recepción del hotel a un precio de 500 rps por persona, tienen horario de mañana y de tarde.

cocina india para novatos

Ya veníamos predispuestos a realizar un curso de cocina en el país del curry, y fue la mejor forma de llenar una de esas largas tardes de transición en las que ya has hecho el chek out.
En la ciudad vimos varios carteles que lo ofertaban, aunque nosotros por comodidad lo hicimos en el propio hotel donde nos alojamos. La única información que teníamos sobre el curso era la hora, duración (3 h), precio (500 rps por cabeza, unos 8 €) y que el mismo se realizaba en casa del uno de los hermanos del dueño del hotel.
Con puntualidad británica acudimos a la recepción a las tres de la tarde, y hablando de británicos, nuestros compañeros de lección eran los 3 ingleses con el acento más cerrado de toda Inglaterra.
Llegamos a la casa y nos recibió una señora rellenita vestida con un sari amarillo. Tras las oportunas presentaciones nos pertrechó con un libreta a cada uno y para la cocina. Jolín que limpia y apañada la tenía la mujer, con su encimera de granito y todo. Una vez recolocados y con las manos lavadas la señora nos dijo los platos que íbamos a preparar.

· Patatas pakora, brutales
· Masala té, te negro con leche, especiado. Buenísimo, a Nuria es lo que más le gusto. Ya nos hemos hecho con una bolsa de te negro para poder hacerlo en casa.
· Dal, una mezcla rica de lentejas rojas con verduras.
· Aloo mutter, un preparado de arroz basmati. Graciosas las ollas express que gastan aquí.
· Onion tomatoe raita, una mezcla con yogurt (a mí este no me gusto mucho)
· Potatoe pulao, una mezcla de menestra con un intenso sabor a india, estaba rebueno.
· Chapati, el pan que toman en India, es tipo al pita que conocemos de los kebah en España.
· Halwa, esto era el postre, una mezcla dulce con frutos secos que no nos terminó de convencer.


potatoe pakora sobre la reluciente encimera de la señora

potatoe pulao y dal

Como podréis comprobar en el menú no hay carne ya que la mujer nos explicó que en la casta a la que ella pertenece no comen carne.
Durante más de tres horas elaboró con nuestra colaboración todos estos platos que luego pasamos a degustar a su salón en compañía de su hijo, mientras veíamos humor amarillo en la televisión.

Fue un cierto ir al curso de cocina india y es algo que recomendamos hacer en Udaipur a todo aquel que le guste cocinar con especias. Nosotros ya nos hemos hecho con las especias necesarias para poner en práctica las recetas aprendidas.




domingo, 7 de agosto de 2011

Udaipur ¿la venecia india?

Udaipur, el último destino relajado de nuestro periplo indio, es una ciudad partida por el lago Pichola, en el que hay varias islas. En una de ellas se rodó la película de James Bond, Octopussy por lo que en muchos hoteles reponen noche tras noche el film. La mayor atracción de Udaipur es el palacio de la ciudad al cual llegan hordas de turistas cada mañana, y parten a otro destino tras su visita, por lo que las tardes son mucho más relajadas.
Las estrechas calles de este lugar dificultan el tráfico, que en ocasiones para imposible de circular puesto que no caben dos coches a la vez y las calles son de dos sentidos. Las aceras son un concepto desconocido aquí. El shanti shanti de la filosofía india parece olvidarse cuando se ponen al volante.
Udaipur es más bonito cuando cae la noche, la puesta de sol desde el ghat principal es todo un espectáculo. Cuando desaparecen los últimos rayos de luz, sobrevuelan enormes bandadas de murciélagos de un tamaño respetable.
Lo que más nos ha marcado de la ciudad es un curso de cocina india de una tarde que hicimos en la casa de un hermano del dueño del hotel donde nos alojábamos. Pero eso es otra historia que ya contaremos.





cow rules


Viendo el atardecer desde el ghat principal nos encontramos con Jaime y Adrián a los que conocimos en Delhi y con el sevillano Juan. El encuentro dio para una larga tertulia que empezó de día y terminó de noche. Deseamos a nuestros jóvenes amigos que tengan suerte con sus problemas de visados.


 

de primera clase a una vitrina rodante no apta para claustrofóbicos


Debido a un error de cálculo, perdimos nuestros flamantes billetes de Bundi a Udaipur en primera clase. Está claro que lo nuestro no es viajar con lujo...
La pardillada en cuestión consistió en que el tren que suponíamos debía salir esa noche a las 02:00h había salido ya a las dos del día anterior (ya que aquí, como en todos los sitios del mundo, que cosas, pasadas las 12 de la noche ya es otro día...)
Afortunadamente gracias a un paisano que nos ayudó desinteresadamente a confirmar nuestra reserva, nos dimos cuenta del error de fechas antes de llegar a la estación de madrugada y montarnos en un tren que no era el nuestro.
La única solución para solventar nuestra cagada sin cambiar los planes de viaje fue pillar un autobús, por 300 rps (5 €) cada uno, de litera doble, sin tener muy claro dónde nos metíamos.
La estupenda estación de autobuses, no era otra cosa que una estrecha tienda de chuches con bancos a ambos lados, en la que no sobraba ni un hueco ya que llovía a cántaros.



Ya en el interior nos encontramos un autobús de altura normal dividido en dos pisos y separado en habitáculos tipo ataúdes individuales o dobles.


Nos metimos con nuestro equipaje en nuestra pequeña pecera, que se cerraba con cristales correderos. Desde dentro la sensación era como estar en una vitrina de una tienda de mascotas.
Al arrancar el bus, nos entró una risa nerviosa. Bah, sólo son ocho horas de traqueteos y calor agobiante...


Como una hora después de salir, cuando ya empezábamos a coger postura el autobús comenzó a emitir extraños y preocupantes ruidos y cómo era predecible se acabó parando. Tras un rato se empezaron a escuchar martillazos, golpes y gritos, qué más o menos venían a decir: arranca, acelera, dale dale... Aunque sin mucho éxito.
Dejé a Nuria fritanga en la pecera y salí a inspeccionar, en vista de que el autobús se había quedado prácticamente vacío. Afuera todos los indios del bus estabán sentados en el bordillo de una oscura y solitaria carretera, me senté con ellos a ver cómo intentaban arreglar la avería. Mientras estaba ahí sentado, pensé, he dejado al pit bull al cuidado del equipaje así que tranquilo, me quedaré un rato fuera que se está más fresco.
Pasadas dos horas, MILAGRO!! contra todo pronóstico el autobús arrancó. Montamos todos en el bus para continuar viaje. Al subir a mi litera me dí cuenta de que no tenía que haber estado tan tranquilo fuera, ya que el pit bull dormía a pierna suelta, en un estado semicomatoso, no se enteró de nada de lo sucedido.
Tras 8 horas y media, llegamos a Udaipur con los ojos llenos de legañas, dispuestos a patear la ciudad donde se rodó Octopussy.

sábado, 6 de agosto de 2011

datos de viaje, Bundi

Una vez más seguir los consejos de los amigos Israel y Diana nos llevaron a un buen sitio, esta vez fue al Katkoun, una antigua haveli que funciona como hotel desde 1992 y que esta regentada por una amable y agradable familia.
Habitaciones, como ya viene siendo costumbre, para todos los gustos y precios (desde 700 a 2000 rps). En la planta de abajo compartiendo espacio con la recepción del hotel tienen un restaurante donde sirven buenos platos a un precio ajustado, este es un buen lugar para comer o cenar estés o no alojado en el hotel.

La entrada al palacio cuesta 100 rps por persona más 50 rps por la cámara de fotos, la entrada del fuerte cuesta exactamente lo mismo. A ambos se accede por el mismo sitio pero son tickets independientes. Nosotros entramos en el palacio por la mañana y nos dejamos el fuerte desde el que hay una buena vista de la cuidad para el atardecer, en la taquilla nos recomendaron subir a las 16.30 h. (cierran a las 18.30 h). NO olvides coger la vara para espantar a los monos en la entrada.

viernes, 5 de agosto de 2011

Bundi, 300 camas para 50 turistas


Llegamos a Kota, ciudad a 39 km de nuestro destino final. Tras bajar del tren la misión era encontrar un medio de transporte para llegar a Bundi y el medio de transporte nos encontró a nosotros. Un hombre se nos acercó para ofrecernos viaje por 100 rps, con desconfianza le seguimos para ver por donde salía el tema. El amable caballero quería empaquetarnos en un rick shaw por 800 rps y no las 100 que había mencionado al principio. Tras un no-no, empezamos a negociar y al no llegar a un acuerdo pasamos del paisano y negociamos directamente con un conductor, al que después de un tira y afloja conseguimos que bajara hasta 400 rps. Pensamos, bueno 39 km en este motocarro pueden ser matadores pero pa lante, cual fue nuestra sorpresa, cuando a las afueras de Kota, el tipo, para el carricoche y se pone a hablar con un grupo de gente, a los pocos minutos se acerca a nosotros y nos dice que no nos va a llevar él, que nos lleva su hermano en un Jeep.
Tras un primer momento de duda y de vernos abandonados en un descampao accedimos al trato, con la condición de que en el coche sólo montaramos el conductor y nosotros (Era un tipo pequeño al que podríamos haber reducido sin problemas). Finalmente llegamos a nuestra Haveli en Bundi, con un último cambio a otro rick shaw a la entrada de la ciudad, todo incluido en las 400 rps pactadas.
Estos son los detalles que es mejor que no sepa una madre para que duerma tranquila.


Y finalmente en Bundi. Si buscais una ciudad auténtica en India, donde perderos entre las azules calles llenas de monos, vacas y gente amigable esa es Bundi. Aquí hay más de 300 camas para sólo 50 turistas, así que en una mañana entera de pasear por sus calles y mercados suponen encontrar sólo 6 turistas. Merece la pena tener que hacer combinaciones de trenes o autobuses para visitar esta ciudad.
Bundi está coronada por un espectacular palacio y un fuerte. Ambos requieren un día entero para visitarlos. El palacio está muy bien conservado y se visita casi en solitario. El fuerte está menos cuidado pero emana autenticidad y desde él se tiene una vista privilegiada de la ciudad azul. Al comprar la entrada te prestan unas varas para poder apartar a los monos (en ocasiones agresivos). De hecho Alberto ha superado su miedo a las palomas, ahora teme a los monos.

vista desde el fuerte


 puerta del elefante





parece majo y mono, pero que mala
leche gastaba el tío



Sobre la ciudad y sus gentes, comentar que todo el mundo tiene una sonrisa y un saludo esperando a tu paso. Nadie se intenta aprovechar del turismo (por el momento, ya se malearán) y el ambiente relajado invita al paseo. Por las tardes la banda sonora de la ciudad son los cánticos que salen de los templos.







rick shaw escolar




reciclaje

la mamo misteriosa



la calle más bonica de Bundi

frutos secos el Rincón de Bundi

mono que vuela ....

Datos de viaje Jodhpur

Aquí unicamente hicimos una noche de transición por motivos logísticos y nos alojamos en el govind hotel
http://www.govindhotel.com/index.htm, se encuentra justo enfrente de la estación y tiene habitaciones sencillas con y sin aire aconcionado (900 Rps con aire). Te recogen en la estación sin coste, si lo solicitas.
En la azotea hay un restaurante que sirve comidas hasta tarde.